Velen y oren para no caer en tentación, así nos dirige las palabras el Señor Jesús hasta nuestros días. Es muy fácil que descuidemos nuestra atención hacia Dios, por eso debemos mantener la guardia siempre en alto, requiere concentración, vigilancia, perseverancia y sobretodo la ayuda divina, por eso debemos mantenernos alertas y suplicar en la oración que Dios venga en nuestra ayuda. Podemos con la ayuda de Dios salir siempre adelante.
sábado, 29 de noviembre de 2014
viernes, 28 de noviembre de 2014
¿Qué es lo que más deseas?
Si preguntáramos a cualquier persona de la sociedad de
nuestro tiempo, ¿Qué es lo que más deseas? ¿Qué es lo que más anhelas? Nos
responderían tal vez que, dinero, ropa, un carro, viajes, tiempo libre, más
diversión, una mejor vida, encontrar el amor, y así muchas cosas más por el
estilo. Estos anhelos o aspiraciones son en el ser humano de lo más natural y
surgen precisamente por la facultad que el hombre tiene del instinto, de la
voluntad y la razón. Sin embargo a las preguntas que hemos hecho se les puede
agregar una más todavía, una que interrogue a aquellas preguntas, por ejemplo
¿para qué quieres un carro, o el dinero, para qué quieres viajes o tiempo libre,
y por qué buscas el amor?
Este mismo cuestionamiento y reflexión la hizo hace ya
más de dos mil años uno de los más importantes filósofos de la historia, me
refiero a Aristóteles. Él se cuestiono acerca del sentido de la vida, ¿Para qué
el hombre está en la tierra, para qué hace y quiere tanto? Y se dio cuenta de
que todas las cosas que el ser humano atesoraba tendían a un fin que iba más
allá de la posesión del mismo objeto.
El
fin último del ser humano es la felicidad y es por esto por lo que nosotros
buscamos todas las demás cosas que podamos tener, el dinero, el carro, incluso
el amor, se buscan, se persiguen porque nos proveen algo que en nuestros días
se ha olvidado mucho, y eso es la felicidad. Nosotros vivimos a veces sin saber
para qué, tenemos objetos o llevamos a cabo actividades sin tener en cuenta el
sentido, ese sentido es, en efecto, la consecución de la felicidad, para eso el
hombre vive, nos dice Aristóteles. Y es que, cuando nosotros buscamos tener
algo se le busca no por sí mismo, sino porque nos va a proveer una cierta
felicidad, porque en lo que hacemos como hombres está implícita la búsqueda de
la felicidad, incluso los actos malos que hagamos, están dirigidos a alcanzar
la felicidad, sin embargo está felicidad se busca aquí por un camino
equivocado. Y es exactamente en este momento
cuando entra en vigor la virtud, cuando se hace ineludiblemente necesaria, y se
tiene que adoptar como medio para alcanzar el fin último del hombre, es decir,
la felicidad.
En
nuestros tiempos la palabra virtud se ha tomado como sinónimo de perfección, de
bueno, así podemos hablar de un virtuoso del violín o del canto por ejemplo, y
no está mal este concepto que tenemos del término virtud, sin embargo no se
reduce a esto, va más allá. La virtud desde un punto de vista clásico significa
punto medio, equilibrio, lo justo, y es que así es precisamente como la
entendió Aristóteles, al definirla como el punto medio entre el exceso y el
defecto, los extremos son para la filosofía antigua vicios y esto es lo
contrario a la virtud, así encontramos que hay vicios por defecto y por exceso,
por ejemplo, un vicio por defecto puede ser la pereza o la indiferencia al
trabajo y un vicio por exceso bien podría ser el trabajo sin descanso, un
exacerbado activismo; si analizamos ambos vicios, ambos extremos, encontraremos
que en los dos hay consecuencias que no nos conducen a lo que buscamos, que es
la felicidad, la pereza nos hace hombre inútiles, no productivos y carga para
los demás, por otro lado, el trabajo excesivo nos puede llegar a absorber de
tal manera que nos podemos incluso enfermar, llegaremos a tener problemas de
tensión o en el plano familiar a no pasar el suficiente tiempo con ella. Como
vemos, ninguno de los extremos nos conviene, por eso la virtud es precisamente
el equilibrio que se debe encontrar entre los vicios, y esa virtud nos salva de
irnos por un lado equivocado. Entonces regresando al anterior ejemplo, podemos
decir que una actuar virtuoso sería aquel que trabaja lo justo, no más ni
menos, aquel que trabaje lo suficiente para vivir bien, con dignidad, y que al
mismo tiempo tenga espacio para el necesario ocio y vida familiar.
A partir de este simple ejemplo podremos nosotros
comenzar a juzgar nuestro actuar desde un punto de vista más prudente, y es
precisamente la prudencia, una facultad que el hombre tiene, la que nos va
ayudar a discernir entre los vicios, entre los extremos, y nos va a situar en
el punto medio, que nos lleve a la virtud y así a tener una vida más sana y
mejor, una vida que se aleje de lo
dañoso de los vicios. Este actuar virtuoso se tiene que extender a todas las
áreas de la vida para que sea más buena,
más justa, y en consecuencia, feliz. La virtud solo se
puede alcanzar a través de la repetición de hábitos buenos; los malos ya dijimos, nos conducen al
vicio.
Seremos Convocados por Dios
En aquel día numerosas naciones vendrán a Yavé y pasarán a ser su pueblo, pero yo me quedaré contigo. Zac 2,15.
Todos somos llamados, todos somos convocados a formar parte del único pueblo de Dios, eso con frecuencia se nos olvida porque actuamos por intereses mezquinos, pero Dios permanece entre nosotros y nos fortalece para continuar, para no desfallecer, para levantarnos en su nombre y actuar en misericordia. Vengan pueblos todos a celebrar al Señor, ven tú hombre o mujer que lees esto porque la palabra de Dios se dirige a cada uno de nosotros y exige una respuesta.
jueves, 27 de noviembre de 2014
No dudes en hablar con Dios
No dudes en hablar con Dios, pues si no lo has experimentado es porque te cierras a su gracia, pero cuando abres el corazón lo encuentras y está más cerca de lo que tu crees. Dios con nosotros queridos amigos. Dios nunca nos abandona. Ten paciencia y actúa como lo hace un verdadero cristiano. Que la Virgen María te acompañe y tengas la docilidad de espíritu que ella manifiesta. Bendiciones a todos.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
LO QUE DIOS HA UNIDO
Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. En la actualidad podemos ir constatando que parece que ocurre todo lo contrario, pues el mundo se ha ido secularizando de una manera extraordinaria y podemos encontrar con muchas parejas que no están bajo el sacramento del matrimonio y lo que es más no sienten que están mal pues es visto el matrimonio desde el punto de vista civil, así que el divorcio incluso para muchas parejas cristianas es una opción para cuando existen esos momentos difíciles y que no se quieren afrontar y que se opta por lo más fácil como es el divorcio. El divorcio será lo más fácil pero no es un camino que ayude a resolver la situación difícil por la cual atraviesa una parea. Pensemos mejor las cosas antes de comprometernos para cuando lo hagamos no sea un compromiso sino una manifestación del amor de Dios en medio de nosotros. Sacramento es el signo de la presencia de Dios en medio de nosotros, y el signo del sacramento del matrimonio, lo que habla de esa presencia en medio de nosotros son los esposos. Dios los bendiga.
Hombres y Mujeres Auténticos
Hay hombres y mujeres que viven intensamente su vida en el amor, son hombres y mujeres que aman con intensidad por el encuentro que han tenido con Jesús, nuestro respeto y admiración para ellos que prestan servicios en el voluntariado en las casas del migrante, comedor del padre Chava, la olla común, la casa de los pobres, los dispensarios médicos, la clínica del Buen Pastor, entre muchas otras bendiciones en nuestra Iglesia de Tijuana y del mundo entero. Bendiciones para todos.
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