La beata Elena Guerra fue beatificada en 1959 por Juan XXIII, que la admiraba por su devoción al Espíritu Santo y en la que se inspiró para escribir su oración al Espíritu Santo en la convocatoria del Concilio Vaticano II: "dígnese el Divino Espíritu escuchar de la forma más consoladora la plegaria que asciende a Él... renueva en nuestro tiempo los prodigios como en un nuevo Pentecostés". Ahora, un milagro que está estudiando la Diócesis brasileña de Uberlandia podría llevar a la canonización de esta religiosa italiana, cuando en 2014 se cumple el centenario de su fallecimiento, informaba este domingo Religión en Libertad.
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